Un diputado libertario reivindicó sus visitas a represores y hubo un fuerte cruce en el Congreso
El pedido de expulsión de Juan Grabois reavivó el reclamo opositor por la visita a la cárcel de Ezeiza.
El plenario de comisiones de la Cámara de Diputados que debate el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional terminó con un fuerte cruce entre oficialistas y opositores. El diputado de La Libertad Avanza Beltrán Benedit reivindicó el accionar de la última dictadura militar y defendió la visita que realizó en 2024 junto a otros legisladores a represores detenidos en Ezeiza. El jefe del bloque peronista, Germán Martínez, le recriminó haber integrado aquella comitiva y entre gritos dijo: “Es para cagarlo a trompadas”, antes de abandonar la reunión.
Benedit cuestionó el uso del término “genocidio” para referirse a la última dictadura y sostuvo que no hay ningún ciudadano condenado por genocidio. También habló de un supuesto plan de las “fuerzas subversivas terroristas” y mencionó a Mario Santucho, líder del ERP asesinado el 19 de julio de 1976. Antes de su intervención, el diputado del PJ Aldo Leiva lo había acusado de haber organizado las visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza para reunirse con exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad, entre ellos Alfredo Astiz.
Visitar a los enfermos, visitar a los presos y ayudar a los necesitados es una cuestión de feBeltrán Benedit
La visita a la cárcel de Ezeiza ocurrió en 2024 y contó con la participación de Benedit, Lourdes Arrieta, Guillermo Montenegro, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra y María Fernanda Araujo. El grupo se reunió con exmilitares condenados por delitos de lesa humanidad, entre ellos Astiz, Ricardo Cavallo y Raúl Guglielminetti. La difusión de las imágenes de aquel encuentro provocó una fractura dentro del bloque de La Libertad Avanza y derivó en las salidas de Lourdes Arrieta y Rocío Bonacci.
Según Diario Popular
Benedit había explicado que fueron a ver a “excombatientes que libraron batallas contra la subversión marxista por orden de un gobierno constitucional”. Bonacci había señalado que la visita contaba con el aval de la Casa Rosada y de Martín Menem, aunque el titular de la Cámara de Diputados lo negó. Arrieta, por su parte, aseguró que había sido “engañada” para asistir.
Según Clarín
Según pudo reconstruir este medio en el encuentro de diputados libertarios y represores se produjo un intercambio cuando el propio Guglielminetti le entregó a Benedit un borrador de proyecto para que se le otorgue a los condenados de lesa humanidad prisión domiciliaria. Es decir: una iniciativa legislativa para sacarlos de la cárcel.